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De fiestas españolas y más.


Un día la jefa dijo que íbamos a hacer una fiesta española en la escuela. Nos pareció una brillante idea aunque el plural de la jefa no la incluyera a ella e inmediatamente nos cargara de preparativos, y cuando nos enteramos de que la fiesta iba a ser sólo para niños y que difícilmente íbamos a estar invitadas nos dio igual. Ana empezó a extender el rumor entre sus alumnos y seguimos preparando un evento paralelo hasta que comentamos que nunca nos había llegado información de lo contrario, así que no quedó más remedio que seguir adelante.

Ante esta nueva idea, la jefa se animó invitando a todas las personas que tenía en su agenda de contactos y se excusó diciendo que debía asistir a su partida de Scrabble. Y nos quedamos con una bonita fiesta llena de gente a la que no conocíamos, pero con mucho éxito.

El sábado fuimos de compras con dinero de la escuela y empezamos a preparar el domingo por la mañana, adaptándonos a la llegada intermitente de los recipientes necesarios que trajeron amigos varios. Hicimos dos tortillas (una de ellas vegana) que sumamos a las dos que trajo el chófer de la jefa, un gazpacho, guacamole, patatas bravas y, por supuesto, sangría, animando así a gente que juraba no haber bebido alcohol en su vida y a los que ya conocían la receta.

Caga tió
Y cuando creía que lo sabía todo sobre España, Ana llevó a cabo una bonita tradición catalana que consiste en alimentar un tronco, al que había pintado una cara, durante una semana y ese día, el día de la fiesta, lo subimos a la terraza y cada uno le pegaba con un palo cantando una canción (aleatoria, porque ella no quiso entonar la original las veinte veces que se hizo) hasta que el tronco cagaba una bolsita de caramelos, que habíamos escondido debajo de la manta que lo cubría. Qué graciosos son estos catalanes.

Y entre unas cosas y otras, nos quedó una fiesta perfecta, con alumnos, amigos, gente desconocida y nuevos fichajes (conocimos a Martí, un español cansado de la India que se ha despedido del caótico trabajo en su colegio y ahora está viendo la vida pasar hasta decidir qué fecha le pone a su billete de vuelta). Y otra vez la sensación de qué no haría yo con un sitio así si lo tuviera, qué útil y bonito sería todo y con qué alegría pasarían los días si no tuviéramos que depender de alguien que no ve cuánto se podría explotar lo que tiene. No sé si los empresarios del mundo no ven sus opciones, no quieren arriesgar (ni siquiera sobre seguro) o son demasiado vagos para dar oportunidad de desarrollo a sus escuelas, profesores y alumnos. Con lo fácil que sería, en este edificio con terraza, tener una clase semanal de cultura, organizar ciclos, potenciar las fechas importantes, dar publicidad…

Así que sigo aprendiendo y cogiendo ideas, y algún día, en algún lugar, dejaré de depender de lo que la gente con dinero dice.

Mientras tanto, la vida va pasando entre clases y materiales, con poca emoción y pocos estímulos. A mis reflexiones y propósitos de proyecto de vida le añado evitar los países en los que no se celebra la navidad, porque falta algo si no ves luces en las calles, espumillón en las casas y algún que otro árbol decorado. Me pongo nostálgica cuando mis alumnos se emocionan al explicarles las tradiciones españolas y si me dicen que les gustaría estar allí alguna vez me planteo por qué no estoy yo, y echo terriblemente de menos no ver un Belén, asistir a una típica cena o escuchar un Ande, ande, ande, cantado por los pitufos en la Plaza Mayor. Creo que lo más difícil es no asumir el paso del tiempo, porque, si nunca llega la navidad… ¿cómo sabes en qué mes vives?

El lunes libre lo dedicamos a limpieza y compras, porque sí, por fin, mi primera visita llega este jueves y tiene que estar todo preparado.

Si no os escribo antes, feliz navidad, y feliz 2012 a todos. Que Shiva os guarde del fin del mundo (cosa que no será difícil, porque aquí el año no cambia hasta marzo y no sé si ellos han oído hablar de los celtas).

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1 cerca de veras!:

La niña del mar dijo...

Unas Navidades sin ti... pues tampoco son Navidades para mí!!! El típico champán, los paseos por la ciudad mirando las luces patrocinadas por Caja Duero, y sí, los pitufos. Por cierto, que este año han puesto un cacho belén horrible que sólo mirarlo dan ataques epilépticos... tendrías que verlo!!! En fin, que son muchos años (¡una vida!) y yo este año te echaré muuuuuuuuuuuucho de menos!!!!
Por cierto!! Que yo que también pensaba que sabía todo sobre tradiciones (especialmente de cierta parte de España) y fijate que no!!! Mi amiga nos cantó la cancioncita, la verdad es que sí, qué majos que son estos catalanes.

PD. Sigo marcando el "¡uo!me voy contigo pero ya" porque de verdad que creo que todo, hasta los momentos de bajón, es muy positivo para ti. Es importante saber qué es lo que quieres, pero también que es lo que no quieres, ¿no? Algún día pondrás en práctica todas esas ideas!!!! Un beso enorme y mucho ánimo, membri!!!! Loveyouuuuuuuuuuu!

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